Llegará el día que inevitablemente tenga que mirar el pasado, sacar un álbum y percatarme de todo lo que realicé a través de los años, entenderé que soy viejo y que lo valioso de la vida se resume en los recuerdos.

Comenzaré por lo vivido en la secundaria, las primeras emociones percibidas por los sentidos, el amor que creía sentir y que me despedazó al quedar en otra preparatoria, la amistad que me juró lealtad eterna y después de un año, no me  dirigió la palabra. Pensaré en las escapadas que me daba cada vez que mis amigos me influenciaban, las borracheras que tuve con un par de tragos así como las regañadas de una madre preocupada que no entendía que la vida se trata de alocarse. Terminaré esta etapa sacando las notas perdidas de las conquistas que hoy se mantienen en mi vida por recuerdo y no por presencia.

En la segunda página estará llena por lo realizado en la preparatoria, aquí todo fue un mundo nuevo, sigue retumbando la frase de “La verdad os hará libres” en su momento no lo entendí, tuve que recuperar materias, regaños de la familia, asistencias a la dirección de la escuela, rupturas amorosas y borracheras sin sentido para lograr comprender que cada quien es responsable de sus actos, cada acto conlleva a una consecuencia y estas pueden ser beneficiosas o no para nuestra causa. A pesar de volver a vivir esos momentos, no me arrepiento de nada, cada acción me hicieron la persona que soy.

La tercera hoja se repleta de memorias que tuve en la universidad, una sola palabra describe mi etapa universitaria “Fiesta” no puedo creer las veces que llegué en mal estado a los salones para no reprobar una materia, sigo sin creer como lo logré pero lo hice y para ser sincero, no recuerdo nada de lo visto en las aulas aunque cada momento, cada anécdota con mis amigos, esos sí que los tengo presentes, están aquí, en las fotografías tomadas a las tres, cuatro y cinco de la mañana, horas antes de entrar a forjar los conocimientos de la licenciatura.

Tengo que hacer una breve escala en el resumen de mi vida, hay dos vertientes, los amores perdidos/falsos/no correspondidos, es una lista grande, son varias chicas que si lo pienso, le pondría “Tuve a las mujeres que pude y no a las que quise.”

Tantas féminas que pasaron por la ruta de mi corazón que el guía dejó de contar a los pasajeros. Siempre recordaré a unas más que otras, esa es la realidad aunque hay una que sobre sale de todas, Karla, bendita eres que me mostraste el camino que quería tomar pero la vida nos separó, no fue tu decisión, no fue la mía, hay un poder inmensurable que gobierna el universo y este no conspiró a nuestro favor.

Otra vertiente es lo que veo después de revisar a mis amores “Los viajes realizados” en esta parte tomé más decisiones que nunca, varias fueron favorables pero miles estuvieron en contra mía, me encanta representarlas como lecciones y es que de eso se trata la vida, de decidir para así aprender, de arriesgar para así festejar y de perder para así valorar.

Nostalgia es lo que puedo sentir, mi cuerpo es recorrido por una lágrima que circula en la silueta de una sonrisa que inevitablemente sale al pensar en las aventuras que tuve, las anécdotas me recuerdan que tan humano soy, al final todos nos resumimos en eso, anécdotas, hay miles de vidas locas pero la que importa es la tuya.

Mirar para atrás no te detiene, te impulsa, lo que te detiene es mirar para los lados, los demás no importan si tú sigues marchando en la dirección correcta ¿Cuál es esta? La que tú decidas, recuerda que vida sólo hay una y termina siendo loca.

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