Estaba sentado en la nada sin saber que había encontrado el todo que muchos quieren, en frente de mí, varios árboles, cientos de plantas que adornan un paisaje hermoso que sólo se puede comparar con ella. El atardecer pinta la imagen que percibía, la llena de color, en mi mente pasaron las fotografías que me mandaba, aquellos retratos que me dejaron perdido en un laberinto llamada “Atracción.”

Pueden pasar los días, el sol se puede ocultar y volver a salir, me puede despertar pero la luna es mi fiel aliada, siempre me recuerda que la belleza terrenal existe, que los sueños son mejores cuando se piensan despierto que dormido.

Entender la forma en que el destino funciona es complicado, más bien, es imposible, hay cosas que no se explican, nadie puede entender la relación del sol y la luna, todos se marchan pero ellos siguen ahí, firmes, demostrando su amor, muy a su manera.

Llegan varias ideas a mi cabeza, una de ellas representa las ganas de demostrar que hay gente mala pero que siempre, perdurará la valentía de los que se atreven, yo soy un atrevido que se quiere aventurar a la forma de amor tan extraña que nos ha enseñado la luna, ella siempre está para ti, cada noche es tu fiel acompañante, te da mil y un consejos.

Las guerras se hicieron para los héroes pero quizá yo quiera ser el villano que se robe su corazón, que lo envuelva en un mar de rosas y lo guarde en un cajón cuya llave, sólo tenga yo y eso me hace creer que también puedo amar como el sol nos ha demostrado, aquella lección en donde se dice que tanta pasión quema, ser tan hirviente con las emociones, no siempre termina bien, pero, ¿De qué sirve amar si no se siente, si no se demuestra? Quiero que aquella pasión sea recordada cada vez que la luz de día asome su grandeza y cuando la luna acaricie sus mejillas, entenderá que podemos ser un eclipse juntos, sin importar que el tiempo pase, que las piernas dejen de funcionar y el calendario marque: mil y un año más.

Puedo asegurar que cuando falle la memoria, las fotografías te recordarán lo especial y valiosa que eres y no lo digo por tu cabello que normalmente es un desastre o por tus ojos hermosos que considero pequeños mientras que tú afirmas lo contrario, lo digo por esencia, misma que es retratada en cada imagen en donde apareces.

Que se le olvidé todo, menos la valía que tiene, el peso que genera con cada paso que da y cada palabra que dice, estoy encantado por su forma de ser, alguien por fin entiende que para ser único se necesita tener, más esencia y menos apariencia.

No importa que su jersey diga el número cinco o el veinticinco, afirmo que es la número uno, podría decir que soy su fan, prefiero asegurar que soy tan sólo un bohemio loco que fue encantado por la forma loca con que ve la vida, tan genuina y a la vez tan insegura, combinación poco congruente que a mis ojos, es la fórmula perfecta.

Cuando los años me pesen, quiero seguir viniendo aquí, quiero sentir las bofetadas de realidad que me da el aire, el aterrizaje forzado que debo dar para llegar al monte más alto, con la vista que engrandece la belleza natural, similar a la que ella posee.

No puedo pensar en perderla, las horas caminarían lento, los segundos se convertirían en pequeños golpes al corazón que rompen la ilusión de un simple terrenal que descubrió lo que muchos quieren y pocos tienen.

Se me ha robado el corazón, podría ser justo y necesario, tal vez era momento de ver más allá de un paisaje bonito, no me cabe la más mínima duda de que amar es accionar, valen más los hechos que lo prometido, por eso no quiero prometer, deseo mantener al destino de mi lado.

“Irse como el viento dejando sin palabras y sin aliento, no es lo que presiento, entiendo que para amar hay que luchar, no miento, así es el amor, sin prejuicio y sin entendimiento, espontáneo, a veces burdo, a veces un mero espejismo, mismo que duele y alivia hasta a un corazón partido.”

Esa idea escribí, a los dos minutos se la lleva el viento, termino por olvidarla, la mirada cae así como el sol se mete mientras que la luna sale ilustrando el camino para llegar a casa, indicándome la hora perfecta para volver a soñar con ella, no entiendo que vivo en un sueño desde que la conocí, un sueño que se volvió vida, una vida que se convirtió en poesía y poesía que se titula… “Mariana”.

Relato dedicada a Mariana: “La valía del ser humano, no se basa en los sueños ni en la imaginación, lo único que pesa es lo que hacemos en vida.”

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