Nunca voy a olvidar la casa de la señora Christel Grunert. Recuerdo claramente ese lugar: había libros por todos los rincones. Las paredes se encontraban completamente tapizadas de textos de diferentes grosores: el sitio se asemejaba más a una biblioteca que a un hogar. A primera vista, esta mujer parecía coleccionar libros. De hecho, cualquiera podría pensar que sólo estaban ahí para decorar aquel apartamento ubicado en el centro de Caracas. Sin embargo, aunque resulte increíble, todas las obras sin excepción fueron leídas por ella. Años después entendí su amor por la lectura; yo también lo sentí, todavía lo siento.

Cada vez que abrimos un libro entramos en un mundo nuevo. Uno en donde no vivimos, pero del que nos creemos parte. Y es que la lectura tiene la magia de poder desconectarnos de la realidad por algunos minutos. Hay quienes piensan que los que leen lo hacen para aparentar ser interesantes. Otros creen que sólo los aburridos tienen derecho a entrar en las librerías. Lo cierto es que el hecho de poder percibir y comprender una escritura no sólo es asombroso sino sumamente beneficioso para nuestra salud.

Convertir la lectura en un hábito, amplía considerablemente nuestro vocabulario; especialmente, si escogemos textos complejos o sobre temas con los que no estamos familiarizados. Además, desarrolla nuestra imaginación y nuestra capacidad de abstracción y de razonamiento, lo que crea nuevas conexiones neuronales. Esto puede prevenir o retardar la aparición de cualquier problema cerebral degenerativo. Y al mejorar la conectividad del cerebro nos volvemos personas mucho más inteligentes. Leer incrementa la fuerza de los tejidos de este órgano, ayudándonos a prevenir enfermedades como el Alzheimer. Hay investigaciones que señalan que esta actividad retrasa e incluso evita la pérdida de memoria. Esto porque debemos recordar detalles como hechos, lugares y personajes cuando leemos.

La lectura favorece, igualmente, la concentración y la empatía, porque nos permite ponernos en el lugar del otro (aunque ese otro sea un personaje de ficción). Asimismo, ayuda a desarrollar las facultades comunicativas en las personas: quien lee es mejor orador y escritor. Por otra parte, no existe nada mejor para conciliar el sueño que un buen libro. Y es que incluso una obra literaria puede ser mucho más efectiva que una taza de té a la hora de ir a la cama. Si comienzas a habituarte a leer antes de dormir, tu cerebro entenderá que ya es tiempo de descansar, por lo que creas patrones de sueño saludables. También reduce el estrés, nos permite liberar tensiones y aprendemos cosas nuevas. Mientras lo hacemos, nuestro nivel de cortisol (la hormona del estrés) disminuye, nos relajamos, y nuestro estado de ánimo cambia.

Aprovecha estas fechas para regalarte un buen libro, y sumérgete en el fascinante mundo de la lectura. Leer es de esas cosas maravillosas de la vida; una excusa perfecta para tener un tiempo para uno, y dejar volar la imaginación.

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Erika De Paz

Comunicadora social caraqueña egresada de la Universidad Católica Andrés Bello. Instructora de Pilates y practicante de yoga. Adora leer, escribir y pasar tiempo investigando sobre el bienestar. La salud, la buena alimentación, el deporte y la felicidad son sus temas favoritos, y los protagonistas de este blog.

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