piernas-largas-con-sandalias

Ahora las mujeres se están tatuando pecas en la cara, y hay quienes aseguran que las siliconas están pasando de moda. El mundo parece intentar hacerle justicia a lo natural: ha empezado a odiar menos la celulitis, las arrugas y las manchas. Las medidas de miss pasaron a ser propiedad exclusiva de los concursos de bellezas. Cada vez, es más habitual ver mujeres sin maquillaje y con kilitos extras promocionando cremas y lencería. Todo indica que llegó mi turno.

No tengo nada en contra de las Barbies de carne y hueso, pero por los momentos lo natural parece marcar tendencia. Sí, sí… ya sé: la historia es cíclica y se repite; en cuestión de tiempo le rendiremos nuevamente culto a la perfección, un culto que todavía se hace, pero de forma distinta, al menos, así lo creo.

En la actualidad, se está tratando de combatir los estereotipos de bellezas. Quizá porque hemos empezado a entender que debemos aceptarnos tal y como somos. Pero esto no lo hacemos por conformistas o para evitar sentirnos banales; sino porque muchos hemos aprendido a sacarle provecho a nuestros “defectos” (a esa mancha que tapamos con maquillaje o a esa piel extra que “estrangulamos” con faja).

La belleza es relativa, eso lo sabemos. Lo que antes era lindo, ahora no lo es; lo que para algunos es hermoso, para otros no tiene encanto. Sin embargo, todavía es común toparse con estudios científicos que fabrican listas “como arroz” de aquello que debemos tener para cumplir con una imagen específica de belleza estipulada por “no sé por quién”.

Según diversos estudios, una cara simétrica es más atractiva; sin embargo, otras investigaciones aseguran que las pequeñas imperfecciones en el rostro también le otorgan belleza, ya que implican cierto reto para la mente de quien lo mira. Además, una cintura de avispa llama la atención porque está asociada con la fertilidad; y aquellas mujeres que tienen las piernas un 5 % más largas que la media son más bellas que el resto. Otros estudios aseguran que sonreír hace de nuestra cara una más hermosa; un aspecto interesante, pues no dependemos completamente de nuestros genes para lucir estupendos.

Aun cuando son muchos los estudios publicados con relación a este tema, y la lista de atributos físicos que debemos tener para ser considerados hermosos es larga, la verdad es que las imperfecciones parecen no interferir mucho en esto de lograr la ansiada belleza; una belleza que “está en el ojo del que mira”.

Este dicho cobra validez si tomamos en cuenta estudios como el que aparece publicado en la revista Current Biology, donde se afirma que nuestras preferencias estéticas van a depender de las experiencias que hayamos tenido en nuestra vida (pulsa aquí para leer el estudio). En este sentido, dependiendo de cómo haya sido nuestro entorno, consideraremos o no lindas a las personas.

Tomando en cuenta esto, el atractivo de alguien no lo va a determinar exclusivamente sus características físicas. La belleza está en la imperfección (al menos eso aseguran muchos) aunque todavía sigamos envidiando las piernas largas, esas que tienen las Barbies.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here