Llegó la Navidad, y en estas fechas todo parece más lindo. No sólo hay escarcha y luces por cualquier lugar, sino que la alegría se contagia tan fácil que hasta parece gripe. En esta época queremos estar más unidos, y sentir ese calorcito especial que tanto nos caracteriza a los latinos. Son fechas perfectas para demostrar cariño, y a nosotros nos encanta manifestarlo a través de los abrazos.

Abrazar es una experiencia liberadora y un medio de comunicación poderoso que no necesita palabras. Es un acto mágico: incluso a mí me ha dejado sin habla durante varios minutos. Estar abrazado a alguien es delicioso y reconfortante. Sería absurdo desaprovechar la oportunidad de dar un buen abrazo: es un gesto sencillo pero sumamente poderoso; y todos, sin excepción, lo tenemos a nuestro alcance. Cada vez que lo hacemos regalamos amor y beneficiamos nuestra salud. El abrazo es un medicamento que no necesita récipe ni se administra a una hora determinada. Tampoco debemos procurar tomar la dosis exacta; de hecho, mientras mayor sea la cantidad suministrada, mejor nos sentiremos.

Existen estudios que demuestran que los abrazos ayudan a prevenir ciertas enfermedades físicas y emocionales. Abrazar libera tensiones, relaja nuestros músculos y disminuye el estrés. El contacto físico reduce la producción de cortisol (hormona del estrés) y aumenta la cantidad de serotonina y dopamina en el organismo, permitiendo elevar nuestro estado de ánimo. Además, ambas sustancias actúan como sedantes: nos calman y tranquilizan, beneficiando enormemente nuestro sistema nervioso, lo que reduce en cierta forma el riesgo de padecer demencia. Por otra parte, ayuda a nuestro sistema inmune, ya que favorece la creación de glóbulos blancos.

También se ha demostrado que la oxitocina, que es la hormona del amor, aumenta cada vez que estrechamos nuestros brazos con cariño; es por eso que nos sentimos tan felices cuando abrazamos. Este componente, además, disminuye la presión arterial y nos relaja. Así que si eres una persona ansiosa, empieza a convertir esta práctica en una maravillosa costumbre. Asimismo, al abrazar liberamos endorfinas. Éstas también se segregan cuando comemos chocolates, y son las responsables de darnos esa sensación de bienestar que a todos nos encanta. Igualmente, se estimula la trasportación de oxígeno a los diferentes tejidos del cuerpo, prolongando la vida de las células; lo que retarda el envejecimiento en las personas.

El contacto físico no es sólo agradable, sino necesario para nuestra salud psicológica y emocional. De hecho, se ha demostrado que incluso abrazando objetos como peluches, por ejemplo, podemos disminuir nuestros temores. Con este simple gesto nos sentimos amados, apoyados, llenos de seguridad y fortaleza; lo que influye en nuestra autoestima de una manera positiva.

Algunos expertos señalan que abrazar es un arte. Quizá para ciertas personas es algo cotidiano que se realiza sin pensar de manera rápida y automática. Hay muchos que no abrazan con fuerza por pena a demostrar su cariño; incluso algunos llegan a preferir no hacerlo. Los abrazos son, indiscutiblemente, uno de los mejores regalos sin envoltura que se pueden dar estas fechas. Sin embargo, no debemos acordarnos de ellos sólo en diciembre, es importante convertirlos en una rutina. Después de todo, abrazar es de esas pocas cosas mágicas que, a mi parecer, podemos hacer en exceso sin necesidad de gastar ni un sólo centavo.

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Erika De Paz

Comunicadora social caraqueña egresada de la Universidad Católica Andrés Bello. Instructora de Pilates y practicante de yoga. Adora leer, escribir y pasar tiempo investigando sobre el bienestar. La salud, la buena alimentación, el deporte y la felicidad son sus temas favoritos, y los protagonistas de este blog.

 

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