Además de haber sido distinguido el año pasado con un récord Guinness que lo coloca como el festival de jazz más grande del mundo, el de Montreal también es reconocido por sus iniciativas de desarrollo sostenible, implementadas hace más de 25 años.

Sus resultados, expone el propio festival, son visibles en los diversos sectores de la organización del encuentro musical en el uso de productos orgánicos de limpieza, servilletas biodegradables e impresión de material promocional en papel reciclado y compostaje.

Se trata, explica, de un esfuerzo conjunto de todos los empleados de este gran evento, lo que les ha permitido cuadruplicar la cantidad de composta recuperada.

También, la compra de productos alimenticios locales (90 a 95 por ciento de todos los alimentos fue comprado dentro de un radio de 40 kilómetros de su lugar de distribución eventual), y por supuesto, el reciclaje, rubro que incluye más de cinco toneladas de materiales de construcción.

De acuerdo con datos de la 36 edición del festival, cada año, en promedio, unas 34 toneladas de materiales reciclables son tratados en el recinto del Festival en colaboración con el Consorcio de eco Logique.

De ahí que sea uno de los encuentros más limpios y verdes de todo el mundo, lo cual se observa también en sus calles, que a cualquier hora del día lucen limpias, libres de basura o desperdicio, los cuales son constantemente recolectados de los contenedores dispuestos a lo largo de todo el festival.

Además, cada año pone en marcha nuevas medidas para seguir avanzando en el desarrollo sustentable, como dejar de servir bebidas en vasos de plástico, vendiendo latas de sus asistentes, lo que ha hecho posible alcanzar una tasa de reciclado de 69 por ciento.

Además, gracias a la asociación con Rio Tinto Alcan y un programa de emisión de CO2, por octavo año consecutivo el encuentro es considerado neutral en la emisión de carbono.

En ese sentido, el festival se siente orgulloso de que desde su creación, en 1980, ha compensado ocho mil toneladas de gases de efecto invernadero, lo que puede compararse a unos mil 880 vehículos menos en la carretera.

Todo ello le ha valido al festival diversas distinciones, como el premio “Les Vivants” que en 2013 le otorgó Loto–Québec, por su gestión responsable; también ha recibido el de “Turismo Sostenible”, concedido por el gobierno de Québec.

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