Como un latino más – entre los 50 millones que ya somos viviendo en Estados Unidos – me sentí muy bien al escuchar al Presidente de esta gran nación durante su gira por América Latina decir que “TODOS somos americanos”. Más allá de una lección de geografía, creo que estas palabras demostraron el reconocimiento de la diversidad cultural y la apertura dentro de este país hacia sus vecinos hacia el Sur. Es bueno recordar que realmente el Continente Americano incluye sur, centro y norte américa.

El primer líder mundial que realmente puso énfasis sobre la unidad de las Américas fue Juan Pablo II en su documento del 1999 Ecclesia in América (La Iglesia en América). En este documento el Papa puso énfasis sobre las raíces y la herencia común que compartimos todos los que vivimos en este continente. Pero realmente no creo que se puede decir que TODOS somos americanos, si tantos Latinos en este país se siguen sintiendo amenazados por leyes de inmigración que no les permiten ni poder aspirar o luchar por llegar a tener una vía para obtener un status legal en la nación que trabajan y viven. Quizás lo más injusto y difícil de aceptar, es ver como esas leyes discriminan en contra de los jóvenes nacidos aquí y que son ciudadanos – cuyos padres son indocumentados – y no tienen el mismo derecho de estudiar en nuestras universidades.

Esta tragedia se prolonga mientras que el gobierno federal siga rechazando el tan anhelado y necesario Dream Act. Además, mas allá de ser este un tema de injusticia hacia los inmigrantes, se ha convertido en un tema de igualdad y discriminación en el acceso a la educación – que debe ser para todos los que desean estudiar y superarse.

Considero que un mayor conocimiento de lo que nos une a TODOS los americanos, especialmente por parte de más norteamericanos nativos, pudiera acabar con tantos sentimientos anti-inmigrantes que son más y más evidentes en las leyes que estamos viendo de Arizona y en otros estados que las están comenzando a proponer y formular. Estas leyes no son un progreso, ni ofrecen mayor seguridad. Las fronteras se pueden “proteger” y el terrorismo se puede evitar, sin tener que seguir usando esa excusa para discriminar en contra de los inmigrantes que vienen a este país para trabajar y obtener una vida mejor para sus familias. Una vez más este lunes, el Presidente en una reunión televisada dirigida especialmente a los hispanos, nos ha prometido que la inmigración y la educación son prioridades para él.

Sí en realidad TODOS somos americanos, pues ya llego la hora para que el Presidente y el Congreso luchen para que todos tengamos la misma posibilidad de alcanzar el tan añorado sueño americano.

 

Padre Alberto Cutie
Escritor

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