Hola, amigo lector, una vez más estoy de vuelta para darle continuidad y fin al tema de la semana anterior. Como bien debes recordar, el asunto abordaba la indecisión como conflicto que se nos presenta en ocasiones al tomar una decisión en la vida, así como qué comportamientos indican que nos hemos convertido en una persona indecisa. Ahora, está muy bien eso de definir el problema, es el primer paso que debemos dar antes de su resolución, pero estamos de acuerdo en que el más importante de todos es encontrar la manera de eliminarlo, ¿verdad? Pues aquí te traigo algunos consejos que recopilé luego de hacer una investigación, ya que no soy experta en el tema, para poder ayudarte a enfrentar una situación de indecisión, espero que te sirvan de gran ayuda.

Primeramente define tu decisión
Tómate unos minutos para escribir la decisión que estás a punto de tomar. Escribir tus pensamientos en un papel puede permitirte ver las cosas desde un punto de vista diferente. Recuerda que un problema bien definido es un problema medianamente solucionado.

Define cuál es tu objetivo real
Cuando nos enfrentamos ante la toma de decisiones importantes, tenemos por lo general un objetivo final que lograr con la misma, por lo que ayuda mucho preguntarse: ¿Qué es lo que realmente quiero obtener al tomar esta decisión? ¿Cuál de ellas me acercará más a lograr este fin?

Escribe tus opciones
Prepara un papel donde puedas escribir cada una de las opciones que tienes y detalla todos los pros y contras que encuentras en cada una de ellas.

Estos tres pasos te pueden ayudar a decidir mejor pues puedes hacer una comparación un poco más clara y precisa.

Quizás encuentres esta secuencia de pasos un poco dogmática, pues van directo al punto sin muchos rodeos, por ello te invito, que una vez hayas hecho esto tengas en cuenta estos pequeños consejos que a continuación te regalo.

Confía en tu voz interior

Puedes pedir consejo a mil personas, pero, en el fondo, nadie sabe mejor que tú qué es lo que te conviene.

Detén los pensamientos catastrofistas
Pensar en todo lo que puede salir mal genera una gran cantidad de estrés y angustia. Confía en tu capacidad para superar los obstáculos, sean los que sean.

Piensa en una lengua extranjera
Curiosamente, en un estudio aparecido en Psychological Science, comprobaron que pensar en otro idioma en una decisión que tengamos que tomar nos ayuda a tomar distancia emocional, y poder elegir con la cabeza más fría.

No puedes controlarlo todo
Por muchas listas que hagas y preocupaciones que anotes, siempre habrá algo que escapará a tu control y, al fin y al cabo, eso es lo que hace más interesante la vida.

Déjate aconsejar sólo por la persona indicada
Recuerda que, por muy bien intencionado que pueda ser un consejo, no necesariamente tiene que ser válido. A veces nos acercamos a personas de nuestra entera confianza para que nos aconsejen antes de tomar una decisión importante, sin tener en cuenta que esta persona no está bien preparada en el tema y su sugerencia quizás no sea la más inteligente. Por eso es necesario apoyarnos en personas que conozcan la materia.

Reflexiona y medita tu decisión
Reflexionar a solas es una gran herramienta que permite eliminar el estrés que conlleva la toma de una decisión difícil, para ello trata de encontrar un lugar calmado donde no puedas ser interrumpido y que te permita meditar y pensar tranquilamente.

Bueno, espero que estos consejos te ayuden en gran medida cuando te enfrentes a una situación que te provoque incertidumbre, logres tomar la mejor salida y no te veas atrapado en una “parálisis por análisis” por falta de determinación. Ahora es cuando meritas saber el por qué del título de este post. Según Adrián Triglia, psicólogo, publicista y escritor español, “parálisis por análisis es un error en la toma de decisiones que se da cuando una persona o un ordenador se queda inmovilizado en la fase de análisis previo del problema y nunca llega a implementarse un plan de acción concreto… llevándolo más al terreno de la psicología, puede definirse la parálisis del análisis como la situación en la que alguien queda inmerso imaginando opciones posibles pero nunca llega a utilizar ninguna de ellas y no queda materializado ningún plan. El análisis previo, lejos de convertirse en un medio para lograr un fin, se convierte en un escollo difícil de superar y, por mucho que contribuya a que te impliques en un plan o proyecto, este nunca llega a desarrollarse.” Esto ya si es un problema y se convierte en coste de oportunidad. “Pararse a analizar algo durante demasiado tiempo nos priva no sólo de otras experiencias, sino también de aprendizajes basados en la experiencia, la prueba y error”-añade Triglia-.

Bien, para terminar te invito a que leas esta reflexión:
“La envolvía una aura patética, afín a la historia de aquel burro que, puesto entre dos pesebres igualmente llenos de heno, no sabía por cuál decidirse para comer, y acabó muriéndose de hambre”-H. Murakami-

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