Hola, no quiero comenzar esta carta de manera tan simple y sencilla, no quiero que estas letras sean parecidas a las que alguna vez te han leído o escrito, ésta carta es muy importante para mí y espero que sea igual para ti, es la última carta que te escribo, las últimas palabras que te dedico.

Me gustaría tanto poder escribirte ¿Cómo estás? Pero no estoy interesado en saberlo, ayer me dijeron que preguntaste por mí y en realidad no sé qué quieras saber puesto lo sabes todo, no hay nada nuevo desde que te fuiste, lo único que resalta es tu ausencia.

Estuve arreglando mi habitación, limpiaba y sentía que poco a poco te iba sacando de mi mente y de mi vida pero no era así, en lugar de eso, me terminé envolviendo en tu recuerdo, cada regalo cubierto por el polvo que representa dignamente al tiempo, me hacía pensar en los momentos tan lindos que vivimos juntos, entre cada carta rota y desechada a la basura, me sumergía en una realidad adversa a la cual quiero vivir.

Te fuiste muy lejos, me quedé en el mismo lugar que me dejaste y no entiendo el motivo de tu partida pero seguramente hay cuestiones que yo no puedo entender ni resolver, eso te toca a ti.

No sé cuánto tiempo ha pasado, no tengo ni idea de que ha sido de tu vida, me han dicho que te has perdido por ahí descubriendo el mundo y queriendo que el mundo te descubra, cuando lo escuché me dolió un poco, sé que esas acciones son necesarias para darte cuenta de lo que perdiste y no es una cuestión de ego, me refiero a una realidad ficticia en donde crees que el mundo es fiesta, alcohol y perderse en el deseo sabiendo que no volveré.

Te cuidé y valoré, pero en realidad me terminé enamorando de una idea más que de una persona, te imaginaba tan perfecta que eso me segó y no podía ver tu verdadera esencia, no dudo que me heriste sin querer hacerlo, eres una buena persona pero debes de recordar que nosotros no somos quienes decimos ser, nuestros actos son los que definen nuestra personalidad dejando ver nuestra alma.

Quiero que tengas claro algo, te di todo, dejé de vivir mi vida para vivir la tuya, dejé de perseguir mis sueños para acompañarte en los tuyos y confieso que en varias ocasiones salí con otras mujeres para tratar de olvidarte, jamás funcionó, te amé demasiado y para mi mala suerte, no fue suficiente.

Qué bueno que hoy por fin te vas, merezco más de lo que me dabas, ahora tratas de superarme y día a día te va peor por qué en el fondo sigues pisando mi huella.

Déjame darte un consejo, no busques en otros lo que en mí viste, posiblemente no lo vuelvas a encontrar, mejor enamórate y déjate llevar por el momento.

No es necesario decir nada porque mientras te pierdo otro te gana, esa fue mi realidad por mucho tiempo, traté de conquistarte modificando mi ser para agradarte y ese fue el peor acto que hice, gracias a ello me di cuenta de lo que valgo, de la enorme persona que soy y que si me propongo a derrumbar gigantes, lo haré de un solo golpe.

Creí que meterme en el alcohol, haría que pudiera sacarte de mi mente, no fue así y mejor decidí seguir siendo yo y dejar de cuestionarme el motivo de tu partida valorando que hoy ya me has dejado, contigo aprendí que un zapato roto no se vuelve a poner.

Es increíble que una persona teniendo en frente a la luna, la pierda de vista por buscar unas simples estrellas, esa frase es la única que podría describir lo que tú y yo vivimos.

Dime, ¿Qué tal si mañana te vuelvo a ver? Los sentimientos que juraste jamás perder hacía mi ¿Seguirían vigentes? Es probable que no, seguramente sigues adorando los momentos que vivimos juntos, ahora he cambiado, ya no quiero hacerte sentir bien, ahora quiero ser feliz diciendo lo que pienso y siento a verte sonreír mientras por dentro yo esté muriendo.

¡Te dije! Esta carta no es como las otras, no se parece en nada a las que te han llegado he ilusionado, las palabras no son aquellas que te dan ilusión, estas son palabras reales de alguien que te amó pero que hoy te da el último adiós leyendo la página final de la historia que dejaste de escribir pero que anhelas leer de nuevo, fui un cuento corto pero uno que leerás mil veces.

Me despido, no diré “Te quiero” diré que esto murió en el momento que dejé de escribirte, diré que esto murió en el momento que tu terminas de leer.

Atentamente:
El tonto que un día te amo “El Poeta del Pueblo”.

 

Fragmento dedicado a mi hermana Mireya Sayuri, los momentos difíciles son en donde nuestro verdadero ser sale a relucir. Un poco tarde pero ¡Feliz Cumpleaños!

Fragmento dedicado a mi madre Mireya García, inspirar haciendo actividades es de grandes pero inspirar con sólo una mirada, es de gigantes.

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