Mi caída al hoyo

Yo no podía parar, me daba coraje alcoholizarme, me sentía muy mal con la ansiedad buscando la maldita droga, la receta o en busca de la sustancia que me metía, sufrí muchísimo, por mi ferviente dependencia al alcohol y a las sustancias, después de ser un alcohólico funcional, el que trabajaba, al que la sociedad le daba permiso de embriagarse en restaurantes, bares, cantinas, en casas, e incluso en centros de trabajo, o en la calle, pasé a otra etapa, a perder mis juicios y mis actitudes, a perder mis responsabilidades, mi dinero, mi salud, mi tiempo y tristemente mi familia…La vida misma. Para mí no fue fácil dejar de consumir, fueron más de 30 años de actividad, por supuesto que no todo el tiempo estaba yo alcoholizado o anestesiado, pero cuando caía en los excesos, todo se me complicaba, entre más me metía, más sufría y mis depresiones eran horribles, mis crudas morales tremendas, se me olvidaba con frecuencia lo que había pasado, en dónde me pasaba las noches enteras, tuve amnesia, no recordaba lo que había hecho, a quien ofendía o que tonterías me atormentaban, recordaba vagamente algún conflicto con una o varias personas, y me preocupaba seriamente la pérdida de mi memoria y a los pocos días volvía yo a las andanzas. Poco me importaban esas consecuencias, me despertaba con dolores en mi cuerpo, moretones o a veces raspadas y sabía cómo había empezado, pero pocas veces, como terminaba.- Hasta atrás, como araña fumigada.

La cruda realidad

Las grandes oportunidades de la vida, se me fueron de las manos, creí, tal vez influenciado, que los grandes negocios se hacían en las cantinas, ahí deje salud, dinero y tiempo, tres factores que no voy a recuperar nunca; Pensé que era yo merecedor, bastaba con que algún mesero me tocara la vanidad y ya pedía yo un tequila doble, me ponía hasta las chanclos, luego vomitaba los escusados de los restaurantes, me sacaban de aguilita y dejaba ahí mi imagen, mi prestigio, si a eso le puede llamar prestigio, salía yo a seguir la fiesta, secuestre a mis amigos y les robé el tiempo que debían de entregarle a sus hijos a y sus esposas, yo por mi cuenta hacía lo propio, la familia siempre fue harina de otro costal. El refrigerador de mi casa, pocas veces lleno y muchas vacías, podía faltar la leche para mis hijos, huevos o comida, pero lo que nunca faltaba eran mis cervezas, mis clamatos y dos botellas en el congelador, una de tequila y otra de vodka. Para evitar la convivencia familiar, tenía uno y mil pretextos, muchas veces dormido, apestando a alcohol que me salía hasta los poros y otras más en la depre total, escondido debajo de las cobijas. …Ese fui, hoy no.

Fondo tras fondo

Yo perdí familia, yo violé, maté y robé las ilusiones de mis hijos, me sentí el centro del universo y por muchos años creí que el único que tenía derecho a resentirse era yo, y si se resentían conmigo, me conmiseraba.- Hay pobrecito de mí, como me agraden, nadie me entiende.- Me sentí dueño de mi mujer, de su cuerpo, de su vida, de su espacio, de su pensamiento, abusé y pisoteé los derechos humanos y constitucionales de ella, de mis hijos, de mi madre y de los míos, los llené de dolor, de preocupación y de frustración. Tuve fondos muy gruesos, me volví loco, perdí la cabeza con mis delirios de persecución, me envenené el alma con mis celos, perdí el sano juicio, aun sin estar drogado o alcoholizado, yo estaba muerto en vida, si me hubieras visto, no dabas por mí ni tres cacahuates; recuerdo una de mis recaídas fatales, llegué al hospital después de que tuve un paro respiratorio y entre a urgencias, lleno de llagas en los labios, en mi lengua y mi garganta, flaquísimo, temblorino, apestando a miércoles, con una ansiedad tremenda, anémico, loco y todo anestesiado, me dio mucha rabia que el doctor le haya dicho a mi mujer que yo tenía SIDA, me indigné, como cualquier negado a la realidad, corrí a mi esposa de la clínica, ya en proceso de recuperación, ahí mismo me periqueaba, claro con el suerito a un lado, luego salí y deje de consumir, meses después, casi un año, volví a recaer y a entrar al mismito infierno, solo que en esa ocasión, agregado y aumentado. La triste historia se repetí tres veces, no estoy muerto, porque Dios no lo quiso, pero yo hice hasta lo imposible por matarme, ahora sé por qué. Me queda muy claro, que el bumerán está en el aire, que cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar, esta enfermedad no respeta ni perdona edad, estado civil, posición social, credo o partido político, agarra parejo y mi sugerencia es que se vea el problema con respeto y los juicios, comentarios, chismes o críticas se guarden, no sabes cuándo ni cómo te puede llegar a pegar, a mí me pego directo y fui un ignorante de mi enfermedad, hoy evito criticar a quienes tienen el problema. – Agua que no haz de beber… déjala correr.

Doy testimonio de que Alcohólicos Anónimos, me regreso la vida

A mí también se me derrumbaba el mundo. Como tú me dices, después de una santa parranda, venían los problemas, las culpas, los resentimientos, los remordimientos, la cruda física y moral, con la cocaína y el Nubain, era una escala del diez al mil, es decir, las depresiones y la resaca de la patada. Ahora quiero compartir contigo lo que me regaló, Alcohólicos Anónimos, me dio generosamente y fue sin duda mi fe y mi amor en Dios, un Dios como yo lo concibo que no había encontrado, con todo respeto, ni en la Sagrada Biblia ni en las iglesias, fui un hueso muy rudo de roer, me resistí con todas mis fuerzas, yo me indigné, me sentí ofendido, no quería ver mi condición de enfermo, de neurótico, celoso, soberbio, egocéntrico, irresponsable, patán, y todo lo demás, sin olvidar lo mamón que era, fui un caso difícil, y no fue más que la mano de Dios, El me ilumino y le entre al programa, ahora tengo carácter, me conozco, sé de mis Defectos y los he ido transformando en virtudes, por ejemplo, la soberbia la bajo con humildad, cortesía, con amor a mis semejantes, mis celos los trabajo con mi pasado y con mi fe en Dios y mi amor propio, mi ansiedad la debilito con la aplicación de mi programa de mis doce pasos y así, he aprendido a no sufrir, a no dañar a nadie y evito perder mi paz interna, estoy metido de lleno en mi programa espiritual, le escribo a Dios, me comunico con él y soy totalmente honesto, hoy, tengo sobriedad y soy un testimonio de que Alcohólicos Anónimos me ha dado una vida útil y feliz y estoy contento, porque es el gozo y no un sacrificio.

Una compulsión desmedida

Mi vida ha cambiado, volví a nacer, tengo que aplicarme lo que más me gusta, como la lujuria, la pereza, la gula, la ira, debo de cacharme y detenerme a tiempo, no debo ser coscolino o rabo verde, por no decir otra cosa, aunque la tentación sea enorme y llegue a pensar de que es un regalito de Dios, me la aplico y no genero nada, cuido mi mente enferma y me delato en tribuna, no puedo echarme ni una copita o un chirris de coquita y sé cómo llegar a ello, el camino es muy fácil, siendo deshonesto y dándole vida a mis defectos de carácter y a mis emociones torcidas Hoy en la mañana, se manifestó mi poder Superior e hice uso de la tribuna, hablé de mí, de mi historial, recuerdo que cuando era niño, mi hermana la mayor me mandaba a juntar las sobras de las cervezas, después de la pachanga, tenía la costumbre de usar la cerveza para aclarar su cuero cabelludo, pasaron muchos años y luego de una santa guarapeta, cuando me despertaba, hacía lo mismo, volví a ser el recolector de babas,, buscaba como desesperado algo que tomar para curármela, se me dio por tomarme las sobras de las botellas y los botes de cerveza que quedaban en la sala, la cocina o el jardín de mi casa, varias veces tomé sobras con colillas de cigarros y cenizas, lo mismo llegué a hacer con las botellas de tequila, vodka o cualquier otro licor, me empinaba las botellas esperando con desesperación que fluyeran las gotitas de licor también me arrastraba en la alfombra buscando piedritas de cocaína, de igual suerte me llenaba de desesperación buscando una jeringa limpia para inyectarme Nubain o cualquier otra sustancia, me denigré, me convertí en cucaracha por mi maldita dependencia a las sustancias, no usé marihuana porque no me gustó, ni base de cocaína, porque era yo muy tímido o vergonzoso para ir en busca o dar con los puchadores, tampoco le entre a la negra porque me daba pavor inyectarme en la vena, ahora veo claramente cómo me sentía, vil y destruido, pero ese fui yo, dejé compromisos por mis crudas y mis depresiones, cancelé reuniones importantes por mi ansiedad, suplí mi convivencia familiar, mis relaciones de pareja en todos los sentidos, por la maldita droga, la que fue mi amante, mi mundo, mi motivación, mi dios, hoy no, solo por la Gracia de Dios y no se me debe de olvidar, ese es mi tesoro, ese es mi cajón de herramientas para trabajar a cada instante y no regresar ni por equivocación a lo que fui, un ser, nacido para perder. Hoy 17 de mayo del 2016, celebro, 17 años limpios, gracias a Dios. Gracias por leerme y más por escribirme [email protected] Sigue la huella en twitter @teo_luna, Búscame en Facebook, Mis libros a tú disposición en crisiscreces.com, Una sonrisa por dentro y otra por fuera. A tus órdenes 614-256-8520.

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