Soy gemela. Tengo una especie de clon que ahora vive en otro continente, uno bastante alejado de este. Sin embargo, hasta hace poco las dos aprovechamos nuestro parecido físico para resolver innumerables diligencias. Ser gemela tiene sus ventajas: poder contar con alguien exacto a uno es un comodín que no todos tienen.

            En muchas oportunidades, resolvimos trámites que no implicaran la colocación de nuestras huellas. Y es que, a pesar de compartir 100 % de nuestros genes, nuestras huellas son distintas (así como las del resto de las personas). Somos gemelas univitelinas: nacimos de un óvulo fecundado por un solo espermatozoide que al dividirse formó dos células idénticas; por ello, nos parecemos mucho físicamente.

            Para algunos, eso de tener una persona exacta a uno podría resultar fascinante, pero contar con una “copia” tiene también un lado poco amigable con el que hay que saber lidiar. Debes  acostumbrarte a las miradas de aquellos que creen ver “doble”, a vivir en una eterna comparación, a aceptar que te confundan, y a compartirlo ¡todo!: ropa, zapatos, regalos… (Todo excepto novios o maridos).

            También tienes que aprender a ser tolerante cada vez que escuchas las mismas preguntas una y otra vez: ¿son gemelas?, ¿quién nació primero?, ¿los novios no las cofunden?, ¿si una se enferma…la otra también? La paciencia es una de las virtudes que más se trabajan cuando se es gemelo: responder una y otra vez lo mismo podría sacar de quicio a cualquiera.

            Pero, afortunadamente, son muchas más las ventajas que las desventajas en esto de tener que compartir el cumpleaños con alguien con tu mismo rostro y estatura. De hecho, hasta hace poco descubrí un beneficio más. Y es que, al parecer, según un estudio reciente publicado en la revista PLOS ONE, la longevidad de los hermanos gemelos ya sean dicigóticos (desarrollados a partir de dos óvulos) o monocigóticos (procedentes de un solo óvulo) es mayor a la media de la población.

            De acuerdo con esta investigación, los gemelos idénticos (como yo) superan, incluso, la esperanza de vida de aquellos que no son iguales (mellizos). El estudio realizado por investigadores de la Universidad de Washington tomó en cuenta la información recopilada por el Registro Danés de Gemelos, una de las base de datos más antiguas sobre esta población.

            En el experimento se observaron 2932 pares de gemelos y mellizos del mismo sexo nacidos en Dinamarca entre 1870 y 1900.Los resultados arrojaron que 84 de 100 hombres daneses llegaron a los 45 años, y la cantidad aumentaba a 90 si estos habían nacidos del mismo parto. Sin embargo, en las mujeres se superaba en longevidad sólo a partir de los 60 años.

            Al parecer, se cree que la razón es más social que genética. Con este tipo de hermano se experimenta un mayor apoyo emocional y mucha más protección mutua que con cualquier otro; aspectos que se ven reforzados entre hermanos que comparten la totalidad de sus genes, quienes tienen un vínculo de afecto mayor. Los autores de este estudio aseguran, además, que estos resultados apoyan otros que existen sobre la importancia de las relaciones sociales para nuestra salud.

            Si no eres gemelo, podrías intentar fortalecer los lazos afectivos con quienes te rodean. Los amigos mejoran la salud de las personas de muchas maneras. No está demás ser sociable; tal vez con esto tan simple la longevidad de todos aumente. Quizá así comencemos a “durar” un poco más…

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