Tiempos difíciles. Nos encontramos en plena decadencia del matrimonio, es un concepto el que pudiéramos considerar como el cimiento de la familia y el matrimonio tiende a desintegrarse, qué podemos esperar de la familia. Yo me casé a los 19 años la primera vez, sé lo que es un divorcio y todos los daños que genera, sé de mis errores, de mis aciertos y ahora, tengo 20 años de casado, cierto, con muchos intentos de divorcio, con algunas separaciones cortas, otras prolongadas, pero al menos, solo por hoy, disfruto de una buena relación de pareja y tengo que ver las actitudes que dañaron mi matrimonio, mi vida en pareja, hablando de mí, de mi vida, no ha sido nada fácil, hoy poseo un gran tesoro, una experiencia que puedo usar para no repetir errores, aunque hay un dicho por ahí que dice y dice bien, “El Hombre es el único animal que se tropieza dos veces con la misma piedra”, y dice también otro, “En la casa del jabonero, el que no cae resbala”. Quiero decir, que no es nada fácil llevar la fiesta en paz.

La comunicación, es fundamental. Reconozco que mi talón de Aquiles ha sido la comunicación con mi pareja y es algo en lo que he estado trabajando desde hace mucho tiempo, y lo hago con honestidad, ya que reconozco que tengo muchos defectos de carácter que no aceptaba, que me ha costado mucho trabajo reconocer y cambiar, por ejemplo, soy infantil, inmaduro, hago berrinches, no sé pedir las cosas correctamente, sino es con enojos o reclamos, no sé escuchar, no tengo humildad, soy egoísta, solo pienso en mí y en mi beneficio personal, siempre quiero que todo giré a mi alrededor, y quiero que todo mundo baile al son que yo toco, además soy autoritario, tajante, no acepto mis errores, ni reconozco que me equivoqué, soy ese típico macho mexicano, tipo raro, aislado, seco, inexpresivo, incomunicado, agresivo, violento, merecedor, que no valoro, y todo lo quiero al instante, en el momento que yo digo; hace muchos años comencé a trabajar mis defectos en la comunicación, mis defectos de carácter, mis patrones de conducta negativos y mis actitudes nefastas, me enojaba y lo que hacía, permanecía en total silencio, me  aislaba de todos y de todo, me refugiaba en mí soledad y mi falso orgullo no me permitía pedir disculpas, mucho menos pedir perdón.

Cómo afectó la adicción en mi matrimonio. El alcohol y las drogas son el peor enemigo de un matrimonio, soy el huracán rugiente, lleno de soberbia, celos, soy el que grita, el que humilla, el que devalúa, el que ofende sin ton ni son. Se me olvidaban las fechas importantes para ella, días que tenían un especial significado, como eran su cumpleaños, nuestros aniversarios, se me olvidaban los detalles que siempre tenía en un principio de la relación, antes le llevaba flores constantemente y sin ningún motivo en especial, cuando viajaba en avión, durante el trayecto del viaje, le escribía cosas especiales, versos, párrafos de amor, le hablaba por teléfono a cada rato y durábamos mucho platicando, la enamoraba constantemente con detalles, con frases bonitas que le decía al oído, con sorpresas, pero tiempo después, las sorpresas que le daba cambiaron radicalmente, le daba sorpresas de celos enfermizos, la hostigaba, la agredía con mis insultos y ofensas, me llenaba de rabia, le aventaba con lo que encontrara a mi paso, le rompía objetos al por mayor y me volvía loco de celos y de rabia, totalmente fuera de control.

Los enemigos que lesionaron mi relación. Podría empezar por mis grandes mentiras, era el hombre más mentiroso del mundo, de una mentira me iba a otra, era para mí demasiado fácil mentir, engañarla, verle la cara, diciéndole que estaba en una parte y estaba en otra, siempre drogándome y alcoholizándome, me volví mitómano, le decía que iba a una cita y me encerraba en un hotel a perderme consumiendo drogas, todo esto me afectó enormemente en mi relación de pareja, me convertí en un tipo raro, distante, solitario, no me interesaba ni mi esposa ni mis hijos, mucho menos mi familia, tenía una manera rara y deprimente de ser y de vivir, no convivía con mi familia, perdí muchos años de poder disfrutar a mi esposa y a mis hijos, siempre los dejé abandonados emocionalmente, siempre se iba a fiestas o reuniones de amigos y familiares solos, porque yo siempre ponía pretextos para no ir con ellos, en fin, fui un neurótico empedernido, golpeaba puertas, rompía objetos de la casa, y a mi esposa la empujaba, la estrujaba con fuerza, la insultaba, al grado que llegue a tratar de ahorcarla, siempre faltándole al respeto y agrediéndola física y emocionalmente, claro que yo llegué hasta donde ella lo permitió.

Los daños emocionales quedan para siempre. Estoy consciente de que fui llenando a mi mujer de resentimientos, de coraje, de decepción a través de los años, siempre tuvimos una relación neurótica, enferma, destructiva, cultivé con mis actitudes un matrimonio conflictivo, lo que generó un hogar disfuncional, cometí muchos errores, como el pelear con ella delante de mis hijos, el insultarla en cualquier lugar y a toda hora y delante de quien fuera, con el tiempo la relación fue mermando, causando mucho dolor, tristeza y frustración, y como consecuencia, una enorme carga emocional, tanto para mi esposa como para mis hijos, y yo seguí lleno de soberbia, sin querer cambiar, sin aceptar mi enfermedad, mis adicciones, mis celos y todo el estuche de monerías que me cargaba, hoy, gracias a Dios, he podido ir cambiando ese infierno en el que vivíamos mi familia y yo, pero no me olvido del secuestro del cual mi mujer y mis hijos fueron víctimas, del cavernícola que fui, de ese ser humano enfermo, macho, agresivo, neurótico, despreciable que les dio una vida de infierno. Gracias a Dios y solo por hoy, mi vida y la de mis seres queridos ha cambiado radicalmente.

Recuerdos imborrables que marcaron mi vida. La primer persona que me ayudó para salir de mi alcoholismo y mi codependencia a la cocaína, fue mi mujer, me obligó prácticamente, a internarme en una clínica de rehabilitación en Mazatlán, Oceánica, cumplí los 35 días de tratamiento y nos quedamos mi mujer  y yo, otros 8 días más de luna de miel en un hermoso rancho, que se llama Las Moras, y lo disfrutamos mucho; cuando llegamos a México, mi cuñado me recibió con un pase de cocaína y me dijo.- Eso de alcohólicos anónimos es pura jalada, y al momento me metí el pase de cocaína; ahí tiré a la basura las ilusiones de mi familia, mi compromiso de cambiar y dejar las adicciones, después con el paso de los años, mi cuerpo se fue deteriorando poco a poco, mis huesos se desgastaron por el abuso excesivo en el consumo de cocaína, sufría fuertes dolores en todo el cuerpo y me vi en la necesidad de que me pusieran prótesis en las caderas, mi mujer tenía que dormir en el suelo, en el cuarto del IMSS donde me tenían en recuperación, ahí se estuvo a mi lado, moviéndome en silla de ruedas por un largo tiempo, después volví a consumir, ella me llevó 4 veces a diversas clínicas debido a mi estado anémico, a mi condición enferma que yo le oculté por algún tiempo, le mentí durante 7 años que yo era cocainómano hasta que ya no pude sostener más la mentira. Ella, mi esposa, a pesar de mis nefastas actitudes y del infierno en el que ha vivido a mi lado, siempre ha estado conmigo, en estos 20 años, no me ha dejado morir solo.

En esta vida, o se es o no se es. Ahora, le echo ganas a mi matrimonio, tengo grandes ilusiones, muchos planes de pareja, de nuestra casa, con los hijos, quiero hacer muchas cosas si Dios me lo permite, quiero vivir los últimos años que me quedan en armonía, en sobriedad, quiero estar conquistando a mi mujer cada día, quiero dar lo mejor de mí, quiero seguir disfrutando de mi pareja, como la gozo en estos momentos, cuando la hago reír, cuando la abrazo y le digo lo mucho que la amo, quiero que siga así, siempre así, pero sé que tengo que seguir cambiando y trabajando constantemente en mí, sé que debo madurar, de trabajar mi neurosis, aumentar mi tolerancia, dedicarle más tiempo a mi familia, sé que de mi dependen y de nadie más, que no debo de alejarme de lo que hago, de estar en los grupos, de visitar los anexos, de recorrer las colonias, las escuelas, sé que todo lo que hago al día, finalmente tiene su recompensa y el resultado se llama armonía, amor y libertad, si yo he podido, cualquiera que quiera, ahí no se queda. Tengo mucho que agradecerle a mi esposa y creo que la mejor paga, es mi amor sincero, buscar que el sapo en que me convertí, se transforme en el príncipe y la vuelva a conquistar con hechos, si hay amor, hay solución.- Mil gracias por leerme y más por escribirme. [email protected] Como siempre a tus órdenes 614-256-8520, sigue la huella en Twitter @teo_luna, búscame en Facebook, mis libros están a tus órdenes, pídelos por correo electrónico.

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