Durante el siglo XIX el 30% de los menores aborígenes fueron despojados de su lengua y cultura por parte de la Iglesia Católica.
“Buenos días”.
“Buenos días”.
“Encantado de conocerle”.
“Es un placer. Es un placer conocerle, Santo Padre”.
Así comenzó el encuentro del primer ministro de Canadá, Justin Trudeau con el Papa Francisco en el Vaticano.
Duró 36 minutos y abordaron cuestiones como “la integración y la reconciliación, la libertad religiosa y algunos problemas éticos actuales”.
Justin Trudeau solicitó al Papa que pida perdón “por el papel de la Iglesia en el abuso espiritual, cultural, emocional, físico y sexual” sufrido por niños indígenas internados en escuelas católicas.
Se trata de un drama global que afectó a unos 150 mil indígenas a finales del siglo XIX, que fueron obligados a abandonar sus costumbres y a asimilarse al resto de personas en escuelas de autoridades federales, o católicos o protestantes.
En 2009, Benedicto XVI pidió perdón en privado a una delegación de indígenas.
La comisión que ha estudiado y denunciado los abusos pide a la Iglesia una disculpa pública, como la que han realizado las otras instituciones.
El primer ministro habría invitado al Papa a Canadá para que pida perdón allí mismo.
Tras su encuentro, Justin Trudeau presentó al Papa a su mujer, Sophie Grégoire. La pareja acaba de cumplir 12 años de matrimonio.
Regalaron al Papa esta edición de los informes que los misioneros jesuitas en Canadá enviaron a Roma en el siglo XVII.
“Esta es una edición única que tenemos de los jesuitas”.
El Papa le entregó un medallón de su pontificado y sus tres grandes documentos: sobre la Iglesia, la familia y el medio ambiente.
El ambiente del encuentro fue muy cordial. Francisco bromeó con la mujer del primer ministro.
Y después, con mucha sencillez, se despidió del matrimonio.

Fuente: RomeReports

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