El Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau, ha estrechado la mano a un buen número de personalidades que a lo largo de este año ha ido conociendo en su cargo oficial, pero cuando le llegó el momento de dar la bienvenida al príncipe George, digamos que el político tuvo problemas para conectar. El pequeño de tres años de edad dio al traste con todos sus intentos de saludo. El Primer Ministro, que se puso en cuclillas a la altura del Príncipe, no consiguió de su parte un apretón de manos, ni siquiera un choca los cinco después de un largo larguísimo vuelo desde Reino Unido. Mientras el buen anfitrión trataba de entablar amistad una y otra vez, George de Cambridge no soltaba la mano de su padre, el príncipe Guillermo.

 

Con un vuelo transoceánico en su haber y el jet lag asociado, molesto compañero de estos viajes, es fácil ver por qué el niño real no estaba de humor para saludos protocolarios, aunque luego, sin presiones, dio una clase magistral a los profesionales de la prensa. Tras la implacable negativa del Príncipe, el primer ministro Justin Trudeau se reincorporó rápidamente para atender a los Duques de Cambridge. Pero, aun cansado y todo, George fue el mismo adorable principito de siempre.

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