La Junta de Seguridad en el Transporte (TSB) de Canadá ha recomendado a sus autoridades responsables de la aviación civil que incrementen los controles sobre el consumo de alcohol entre sus pilotos, tras la investigación del accidente aéreo hace dos años de un avión de carga operado por la compañía Carson Air Ltd.

El 13 de abril de 2015, el vuelo CA66 de la compañía Carson Air Ltd operado con un avión de carga Fairchild Swearingen SA226-TC Metro II, despegó del aeropuerto internacional de Vancouver, con 2 pilotos a bordo hacia Prince George, Columbia Británica.

Aproximadamente 6 minutos después de abandonar Vancouver, el avión desapareció del radar de control de tráfico aéreo mientras ascendía a una altitud de 8.700 metros sobre el nivel del mar a unas 4 millas náuticas al norte del área del norte de Vancouver. Las condiciones climáticas adversas con nubes bajas y fuertes nevadas obstaculizaron la búsqueda aérea; sin embargo, los restos de la aeronave se encontraron en un terreno escarpado, montañoso y cubierto de nieve por los equipos de rescate en tierra.

El avión se había desintegrado en vuelo y ambos pilotos fallecieron. Aunque el transmisor de localización de emergencia de 406 megahercios del avión se activó, la antena se dañó y el sistema internacional de satélites para búsqueda y rescate no recibió ninguna señal.

La investigación concluyó que el avión entró en una fuerte pendiente, luego aceleró a una velocidad alta que excedió los límites estructurales de la aeronave y condujo a una ruptura en vuelo.

Los análisis toxicológicos posteriores indicaron que el piloto había consumido una cantidad significativa de alcohol el día del accidente. Como consecuencia, la intoxicación con alcohol jugó un papel decisivo en los momentos previos al accidente, concluye la investigación.

En su apartado “Efectos del alcohol en el rendimiento humano”, el informe de los investigadores concluyen “El alcohol perjudica el rendimiento humano y tiene efectos negativos en todos los tipos de funciones cognitivas y psicomotoras. El alcohol también afecta al comportamiento arriesgado, en el cual promueve la toma de medidas por impulso, con una apreciación total o preocupaciones sobre las posibles consecuencias negativas de tales acciones. Los efectos del alcohol sobre el comportamiento arriesgado son particularmente preocupantes cuando el alcohol es utilizado por los pilotos”

La incapacidad del piloto es uno de los tres escenarios que la TSB contempla para explicar las posibles causas del accidente. También es posible que los sensores del sistema Pilot, que proporciona información de la velocidad del avión no funcionaran correctamente. Finalmente tampoco se descarga el acto intencional y deliberado.

Es imposible determinar con certeza qué escenario en concreto se produjo durante el vuelo siniestrado. La TSB investiga lo ocurrido con objeto de avanzar en la seguridad del transporte aéreo. “No es función de la Junta determinar la responsabilidad civil o criminal”, concluye.

 

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