En Canadá existe una cultura generalizada del reciclaje, además de separar y reciclar la basura orgánica de la inorgánica, entre la población existe la cultura de la reutilización de enseres, libros y muebles, que cada día se generaliza más. En los vecindarios hay pequeñas vitrinas en las que los habitantes reciclan sus libros. La iniciativa surgió en 2009 en Wisconsin cuando Tod Bol construyó una Little Free Library (pequeña librería gratuita) en honor a su madre que era maestra. A la fecha, hay diez mil Little Free Libraries alrededor del mundo.

En Toronto el canadiense Bill Wrigley inició el proyecto en 2013 al construir su pequeña biblioteca frente a su casa. La iniciativa se reprodujo y es común ver esas “casitas de letras” en varios barrios de la ciudad. En Canadá también hay “pepenadores” que hurgan entre botes de basura reciclable buscando botellas y latas de bebidas que cambian en los expendios de cerveza por algunos dólares.

Durante el verano es muy común ver en las calles televisores, sofás, sillas y ropa en buen estado que la gente regala. Esto resulta una gran ayuda para los inmigrantes, quienes inician su nueva vida en Canadá con estos artículos en buen estado. Además de las populares “ventas de garaje”, los canadienses disfrutan regalando lo que creen podrán utilizar otras personas, por lo que colocan sus artículos reusables a las afueras de sus casas con letreros de “free” y hasta hacen anotaciones respecto a la característica de lo regalado.

En Canadá la basura se separa en orgánica, reciclable, e inorgánica, con calendarios semanales para cada recolección. Un estudio, elaborado por Decmia Research, reveló que el 93 por ciento de los canadienses reutilizan las bolsas de plástico dos o más veces.

La Asociación Canadiense de la Industria de Plásticos afirmó que el mercado de reciclaje de bolsas de plástico asciende a dos mil millones de dólares y que está creciendo un 14 por ciento cada año. Las bolsas de plástico están entre las más altas tasas de reuso en Canadá; el 50 o 60 por ciento de las bolsas distribuidas en este país norteamericano son reutilizadas dos o más veces.

“Las bolsas de plástico representan menos del 0.5 por ciento de la basura y menos del 1.0 por ciento de vertedero”, indicó la Asociación. Para estimular el uso de bolsas de tela en las compras de despensa semanales, las tiendas cobran las bolsas de plástico a 0.5 centavos de dólar.

Al menos una vez por año, el concejal Joe Mihevc, del distrito 21 de Toronto, organiza una día de reciclado, en especial para recolectar pilas, y para el acopio de residuos electrónicos y eléctricos como cargadores, celulares, computadoras, aires acondicionados y demás desechos que pudieran tener algún material tóxico.

Más de 2.6 millones de kilos de baterías han sido reciclados y enviados a los vertederos en Estados Unidos y Canadá en lo que va de este año, según el organismo Call2Recycle, una asociación no gubernamental creada en 1994 para promover el reciclaje de baterías en Norteamérica.

Las provincias canadienses de Ontario y Columbia Británica incrementaron su recolección de baterías en 7.0 y 19 por ciento de manera respectiva. Desde que lanzó su programa de recolección de pilas en 2010, Columbia Británica ha recolectado y reciclado más de dos millones de kilogramos de baterías. La cultura canadiense de reciclar rompe el estigma de que quien tiene algo de segunda mano es pobre.

Aquí mucha gente de clase media acude a la tienda Value Village que acepta artículos donados y los vende a muy bajo precio. En el tradicional Halloween esta tienda está abarrotada de trajes de brujas y fantasmas que ya fueron usados, pero que volverán a salir en la noche de brujas.

Tanto a nivel industrial como doméstico, en Canadá se recicla todos los días, se reutiliza todo lo que se puede y enseña a los nuevos inmigrantes y generaciones a reducir y reutilizar los artículos en buen estado.

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