En mi país es muy arriesgado usar el transporte público. Entras vestido y sales desnudo, sin cartera, sin lentes de sol, celular y hasta puedes perder la vida, por eso una de las primeras compras que haces cuando ya tienes un crédito y algo de ahorros, es comprar un auto. Muy diferente en Montreal.

La STM es una maravilla: buses en excelente estado, cartilla de horario que además puedes verificar en la Web. Las estaciones de metro espaciosas y bien equipadas, el mapa de las conexiones muy amigable y si tienes la Opus card que te permite viajar sin limite durante un mes, el tema de movilizarte está resuelto. Hay miles de personas, incluso familias con niños que han optado por prescindir de un carro, o que si lo tienen lo utilizan solo para las salidas de fin de semana o los paseos muy largos.

Por eso en el bus viajamos todos. Personas elegantes, menos elegantes, de todas las edades, colores y lenguas. De repente cuando el bus está lleno, se convierte en una torre de Babel.

Para mi es todo un acontecimiento poder observar diversidad de rostros, culturas y estilos, todos subidos en el bus: Los súper tecnológicos con sus tabletas Iphone o sus teléfonos de ultima generación, los lectores clásicos que se aferran a sus libros impresos, y los que están todo el trayecto con sus audífonos disfrutando de la música.

Vivencias más intensas también se viven viajando en bus, cuando escuchas- aunque de verdad no quieras- las conversaciones muy animadas que tienen tus vecinos de asiento. A veces la plática está tan buena que dan ganas de opinar, otras son muy útiles y lo que quisieras es tomar nota, otras son muy personales y hasta íntimas. De todo se escucha en el bus.

No sólo los latinos hablamos en los buses, (aunque las mejores pláticas que he escuchado son las nuestras), también los quebecos, italianos y árabes sueltan la lengua y conversan de todo mientras viajan en el bus o en el metro. También hay quienes hablan solos, he visto mujeres llorando, jóvenes discutiendo y parejas que les gusta exhibirse ofreciendo escenas prohibidas para menores.

Yo he tomado mis riesgos viajando en bus y ha valido la pena. Recuerdo como en un largo recorrido, dos personas extrañas nos hicimos amigas. Así de la nada empezamos a compartir vivencias, intercambiamos teléfonos y hoy seguimos disfrutando de una linda amistad. Por alguna razón nos sentimos más libres aquí y hasta el bus puede convertirse en un escenario donde vivir nuevas experiencias.

Y a ustedes como les ha ido en el bus? Me gustaría saber si también piensan que gozamos de un excelente sistema de transporte en Montreal? Cómo ha sido su experiencia?

 

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