Sitúate en mi pecho, ahí es donde más hermosa te ves, ahí es donde mejor te siento y sé que es mentira porque tú te ves hermosa en cualquier lado, pero déjame ilusionarme creyendo que conmigo estás a salvo, probablemente es en donde corres mayor peligro.

Soy como cualquier hombre, tengo miles de defectos y presiento que es por la necesidad de querer ser perfecto para ti, porque te lo mereces y aunque te veo en el espejo, no siento que estemos a la misma altura, me miras por debajo de tu hombro y ¡Cómo no! Eres perfecta sin siquiera querer serlo, entiendes a la perfección tus imperfecciones. Si tuviera que enjuiciar tu carácter sería por tu falta de orgullo y reconocimiento, para mí eres una cabrona y vivo con la ilusión de que algún día lo grites de corazón para afuera.

Si te vas, te llevarías todo, mis besos, mis caricias, mis sueños, los anhelos, las pasiones, mis letras envueltas en palabras que desmenuzaba en tu oído teniendo la esperanza de que pudieras hacer caso a ese  bohemio enamorado y loco que dijo: “El amor es una decisión, amar es encontrar tu contra parte en otro ser y por eso estamos destinados para la eternidad así dure unos días o unos años. Yo me arriesgo.”

Me quedo solo en mi habitación, ya ni puedo pensar en otra cosa que no seas tú, las paredes sin conocerte me hablan de ti, la luna que todo lo ve, me presume que estás soñando tranquilamente mientras yo sigo viviendo el sueño que jamás creí vivir, pero que perseguí por mucho tiempo.

Es curioso que seamos opuestos y parecidos a la vez, tu toda tranquila creyendo que los segundos pasan lentos y yo todo arrebatado intuyendo que las horas marchan rápido. Eso es lo bonito, en un momento de nuestro existir te dije que odiaba el hecho de tu tardanza para cada cosa que haces, te mentí, en realidad lo amo, lo amo porque así te tengo más tiempo, lo amo porque cuando te cambias me acuesto en tu cama y observo, te veo y pienso en lo afortunado que me siento por tocar tu piel desnuda, que cualquier mortal podría catalogar como arte. Recuerdo que las cosas que valen la pena se resumen en momentos y lo primero que viene a mi mente es la vez que pasamos frío en un hotel lejos de nuestra ciudad, en una donde existen los “Tacos de veneno” y los besos duraderos que nos hizo dar cuenta que cupido escribió nuestras historias en el mismo renglón.

Quisiera escribir más, hay un sinfín de emociones que me haces sentir y que piden a gritos que sean puestos en papel, tenemos tiempo y ganas, me tienes y te tengo así que ¿Cuál es la prisa si en mi futuro estás con el letrero de “Por siempre”? No son mis últimas líneas, posiblemente mañana llegue el cartero con mil cartas que te hice y que no encontraba el momento perfecto para entregártelas.

Te quiere: El sujeto que te enseñó que el amor es como la magia, entre más atención pongas, más vuelas.

 

 

Dedicatoria especial a: Isabel Barba: “A veces me quedo callado y las palabras llegan solas, pero siempre se van acompañadas.”

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