Después de lo suscitado, mi mente me jugaba dobles pasadas, comencé a ver sombras, escuchar ruidos y aquella silueta de mujer me perseguía cada vez que yo iba al sótano del edificio.

De todas las cosas anormales que pasaban en el inmueble, había una que era diaria, el famoso “Tío Lucas” un señor cuyo aspecto ya profundicé, la cosa es que ese hombre jamás faltaba a su visita regular a la sala de espera del edificio, siempre lo veía en dos horarios, a las 2 de la tarde y a las 11 de la noche, esto podría sonar muy normal, un hombre enfermo que busca un poco de aire fresco o ver la luz del sol. No lo es, su actitud cambiaba, por la tarde su mirada era tierna y amigable pero por la noche, no era reconocible, aquella educación desaparecía y esa ternura era sustituida por el mirar de alguien enojado.

No le di mucha importancia, un hombre así no podría causar mucho daño o al menos eso pensé, me llevé una sorpresa al saber que él fue uno de los sobrevivientes de aquel incendio que mató a muchas personas y no sólo eso, es uno de los “rehabilitados” del famoso hospital psiquiátrico de Montreal, aquellas personas que mandaron al edificio pero que en realidad no estaban óptimos para salir a la calle.

Sabía que él podría decirme si todo lo que estaba viendo y sintiendo, era real o mi mente me estaba engañando, todo indicaba a que el Tío Lucas podría saber algo, no es normal que los inquilinos duran menos de 3 meses, no soportan lo que ven, escuchan y sienten, la pregunta es: ¿Por qué? ¿Cuál es el motivo? ¿Qué es lo que pasó? Y la pregunta que más deseaba contestar era: ¿Quién es la mujer de cabello negro que me persigue?

Intenté hablar varias veces con el Tío Lucas, cuando salía del trabajo me lo topaba pero siempre era a horas altas de la noche, tal parece que ve la fachada, espera a alguien o simplemente vigila a todo aquel que entra.

Cuando por fin me acerqué, el intendente del lugar me interceptó para decirme que no hablara con el Tío Lucas, porque estaba enfermo y no concilia el habla de la mejor manera.

-“Perdone pero ¿Qué tiene? ¿Por qué no puedo hablar con él?” Fue la pregunta que le hice a Marc, el intendente del edificio.

-“No es lo mejor, está enfermo y hace mucho que no habla con nadie, hace mucho que no puede hablar, por más que quiera, las palabras no le saldrán de su boca.” Fue lo que me comentó Marc.

Las preguntas y las dudas comenzaron a invadir mi mente, tenía tantas cuestiones que quería hacer pero nadie que pudiera responder, poco a poco me iba metiendo en unos acertijos que tal parecía que no tenían salida.

-“Señor Marc, este edificio es viejo, ha pasado por muchas cosas pero lo más relevante es lo que sigue pasando en él. Necesito respuestas y presiento que usted puede dármelas.” Acabo la frase, responde pero me deja situado en el mismo lugar, afirmándome lo que ya sabía.

-“Entiendo todo eso señor pero ¿Qué pasó o quién es la mujer de cabello negro que ambula por el edificio? Quizá crea que estoy loco pero siento que una mujer me persigue y vigila en mi departamento.” Afirmo con un tono de temor absoluto.

-“No estás loco, ella fue la hija del Tío Lucas, ambos sobrevivieron al incendio pero él quedó loco por la muerte de su esposa, los separaron y tiempo después se reencontraron en este mismo edificio pero a la mujer no le fue tan bien, fue asesinada por su esposo en el departamento 215, la mataron junto a su bebé de un año. Desde entonces, se cree que está aquí, protege al edificio de la gente que no debería de estar en él, su papá vigila la entrada creyendo que puede salvar a su hija de aquel momento, o al menos… eso es lo que se piensa.”

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