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Tropezón tras tropezón, avisos de caída son

Fueron muchos años de buenas intenciones, de prometerme a mí mismo que no volvería a tomar.- Mi mismo, me prometo que no vuelvo a tomar.- Más aún, cuando amanecía crudo, como araña fumigada, panteonera en un día de muertos, con la resaca a todo lo que daba, también lleno de culpa, remordimientos y con una cruda moral debido a mis actitudes de borracho, dañando a mi mujer, a mi madre o hermanos, muchas veces sin saber a ciencia cierta qué fue lo que había sucedido.- ¿Dónde están las llaves?.- No sabía ni papa de lo que se trataba y al paso de tres o cuatro días, le volvía a entrar con singular alegría, en tomar y tomar hasta caerme de borracho, a quedarme dormido en la cantina, vomitando y haciendo mis panchos con propios y extraños, desconocía totalmente de mi enfermedad, sin saber siquiera que es progresiva, que entre más consumes, más quieres, que entre más te metes, tu cerebro se va atrofiando, te tornas cada vez más neurótico, inestable, intocable, insoportable, no sabía que mi enfermedad, no solo es alcohol y drogas, es una enfermedad del alma, cruel, triste, burlona, emocional, mental, física, es como una perra brava encerrada y furiosa tras las rejas queriendo morder a todo el mundo, y ahora comprendo, el por qué no cumplía con mi palabra, me traicionaba mi voluntad, y no caía, simplemente porque nunca me levanté, solo repetía los patrones de conducta de un alcohólico, de un drogadicto, una y otra vez.

Periodista que no toma, es como una flor sin aroma

Desde muy joven, a los 13, entraba yo a las cantinas de la colonia Guerrero en el centro de la ciudad de México, las botanas más ricas del mundo, el espinazo de puerco, el mole poblano o los chiles en nogada, el mole de olla, una variedad exquisita de guisados típicos del DF, comenzaba con tequila y cerveza, y después, terminaba tirado de la mesa, jugábamos horas enteras dominó, se me iba la tarde y mi alcoholismo cada día era más frecuente, tomaba a diario, claro que por mi juventud, o niñez, aguantaba un piano y hacía hasta lo imposible por pertenecer al gremio de reporteros, todos, teporochos y en mi caso, fui un imita changos, no hay nada productivo, eso de que los mejores negocios se hacen en una cantina, es mentira, no hay aprendizaje alguno, solo despertar al tigre dormido, a esa fiera que es capaz de matar a sus seres queridos, de hacer cualquier cosa, y en esa carrera diabólica, comencé a tocar fondos, el alcohol consumía toda mi energía dormía todo el día y a la hora de la comida, ya estaba más puesto que un calcetín, a seguir la fiesta, no sé cuántas coronitas habré tomado en mi vida, ni caballitos de tequila, copas de coñac con chinchon, whisky, brandis, ron, mezcal, vinos y tanto alcohol que usé por temporadas como el Zinzano, que de sano, tiene lo que yo tengo de astronauta.

El despertar del enfermo

Mientras más tomaba, más complicaciones venían a mi vida, cometí infinidad de errores garrafales y no aprendía las lecciones, mi abuela me decía.- Gordo, tu crees que te tomas las cubas, pero las cubas te toman a ti.- Éramos tan incongruentes que organizábamos hasta dos mesas de dominó los jueves, y era a morir, hasta las 6 o 7 de la mañana, por supuesto que el viernes, era día muerto, como muertos fueron muchos de mis días en toda mi vida, lo que hice, fue despertar una enorme ansiedad, que la llenaba con alcohol, sexo, cigarro, desperté también mi vida ingobernable regida por mi neurosis extrema, también un gigantesco vacío espiritual, me sentía y me sentí, solo por muchísimo tiempo, esta enfermedad, perra, transformó mi personalidad me llené de soberbia, me convertí en un tipo egocéntrico y adquirí grandes habilidades para dañar a mi esposa, a mis hijos y claro, que en este despertar malévolo, debo de incluir a la negación.- ¡Yo no tenía un serio problema por mi manera de beber!.- Pensaba como Arnoldo y muchos más.- Eso de alcohólicos anónimos, son puras crudas penenes.- Me convertí en mitómano, me hice un experto, como un vil borracho que justifica su vida irresponsable, adquirí patrones de conducta de junior, manejaba exageradamente a alta velocidad, a los 17 años fui director de El Heraldo de Toluca, a diario transitaba dos veces una de las carreteras más peligrosas y accidentadas del mundo, promedio 7 accidentes al día y yo corría como cualquier piloto en las 500 millas de Indianápolis, igual en el periférico o el viaducto de la ciudad de México, eso y más hizo el alcohol en mi vida, despertó mi irresponsabilidad, la ausencia de mí mismo y mi amor propio, me tiraba a matar, sin duda, Dios me cuidó, no tuve mayores consecuencias por las altas velocidades en que conducía.

Vivo de milagro

Algunos niños en las escuelas, me han preguntado.- ¿Por qué fumabas tres cajetillas diarias? ¿Por qué te drogabas? Mi respuesta es sincera, espontánea.- Simplemente porque no me quería, y me salvé de muchas congestiones alcohólicas, no tuve paros cardiacos cuando vomitaba con todas mis fuerzas, no tuve parálisis faciales, ni cerebrales, no tuve accidentes de tránsito, ni pisé la sombra, no fui demandado por mi violencia en contra de mi mujer, vaya, me salvé de muchas consecuencias, a diferencia de la gran mayoría de los borrachos y drogadictos como yo, que han pagado muy caro la adversidad de la enfermedad; y cómo me dejó la droga y el alcohol?.- Muy dañado.- Sin dientes, la cocaína descalcificó mis huesos, quedé lesionado de mis piernas, soy diabético, hipertenso, por un tiempo me torné maniaco depresivo, soy extremadamente explosivo, no sé manejar mis emociones, la droga me robó terrenos, casas, dinero, me robó mi salud, tiempo, me robó a mi familia, me despojó de mí mismo; y mis pérdidas son profundas, cargué por muchos años los estragos amargos de mis heridas del alma, estuve atrapado sin salida, muerto en vida, sin rumbo, sin esencia, solo, me sentía solo como un perro callejero.

Características de mi enfermedad

Es emocional, soy hipersensible, propiamente un Jarrito de Tlaquepaque o una Cazuelita de Paquimé, frágil, delgadito, eso sí, calidad de exportación, me sacas la lengua el lunes y me resiento contigo no solo el martes y los días siguientes, sino por muchos meses y años….No puedo controlar mi ira, desbordo en furia, mi lengua se convierte en un filoso bisturí, emocionalmente estoy en la lona, me enamoro con pasión, me entrego totalmente, me entrego a las personas, y cuando me dan la patada en el trasero, me voy al sótano del sótano, y reina la loca de la azotea, a mi mente enferma se le da por especular, por dar por hecho cosas que no han sucedido, por pensar negativamente, mis pensamientos son obsesivos, patológicos, recurrentes, por ello, mi enfermedad es mental, mi cuerpo pide sustancias, tengo un cuerpo adicto que no puede controlar la ansiedad, si me meto un chocolate, no paro hasta atascarme, así fue con la cocaína, con las pastillas y con todo lo que me metía, me hice inseguro, me llené de miedos y de complejos, es por ello, que mi enfermedad es también relacionada con mi personalidad, en mi alma, que es la memoria del espíritu, guardé huellas dolorosas de mi abandono, de traiciones, injusticias, rechazos, resentimientos y tantos hechos que me dolieron y que no sabía trascender, espiritualmente me sentía vacío, un hueco enorme, que traté de llenar con sustancias y relaciones tóxicas, como ves, mi enfermedad es sumamente compleja, como ninguna otra y no es un resfriado. No me he curado, no me confío, es de por vida, lo único que he hecho es detenerla, controlarla y luchar contra mí mismo, el cavernícola emocional está dormido y a veces despierta y la hace de tos.

16 años y medio libre de drogas, de dañarme y dañar a otros

El tiempo no es recuperación, lo que es en verdad recuperación, son hechos palpables, reales, constantes y sonantes, hechos con mi comunicación, en mi manera de hablar, dejar de gritar y de ser altanero, déspota soberbio, hechos en mi convivencia de verdad con los míos, en respetar espacios, ideas y maneras de ser, hechos en no meterme en lo que no me importa, en trabajar mi paz interior, en ejercitar oración y meditación, en ser prudente, paciente, ecuánime, en tener la paciencia de un pescador, en ser honesto, en amarme profundamente, en levantar mi autoestima, en alimentarme espiritualmente, en llenarme de energía y levantarme con la mejor actitud del mundo, en cultivar el conocimiento, en hacer catarsis, ya sea en mi grupo de AA, en un anexo, Cereso, en una escuela; hechos como no perder el equilibro, ni el sano juicio, en erradicar mis defectos de carácter y patrones de conducta equivocados, hechos en dar servicio a los demás, en escribir, en compartir; en mi trabajo, encontrar la tranquilidad económica, en hacer el bien sin mirar a quien, mi recuperación es toda una gama de acciones que en su conjunto me permiten vivir la vida con calidad y de otra manera, vivir y dejar vivir, hoy sé, que no tengo todo lo que quiero, pero sí quiero y mucho, todo lo que tengo, y tengo lo que nunca, sobriedad, alegría, amor y un cúmulo de bendiciones.- Gracias por leerme y más por escribirme [email protected] Busca este artículo completo en crisiscreces.com sígueme en Twitter @teo_luna y búscame en Facebook. Mis libros están a la venta.- A tus órdenes 614-410-0158

Mi recomendación de liga de esta semana:

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Por Ernesto Salayandia García

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