La provincia canadiense de Ontario (13,5 millones de habitantes) que acoge a las dos ciudades más importantes del país (Toronto y Ottawa) va a experimentar la implantación de una renta universal y mensual de 1.000 dólares canadienses (alrededor de 695 euros) para todos sus ciudadanos a partir de 2017.

La medida alcanzará a todos los habitantes de la provincia, independientemente de su nivel de vida. Las personas minusválidas recibirán además una ayuda suplementaria de 500 dólares canadienses, cada mes, según informa el diario londinense Independent.

Canadá, que desea combatir la pobreza (uno de cada cinco niños vive precariamente según UNICEF), va a implantar la medida gradualmente, empezando por cuatro zonas de Ontario a partir de la primavera próxima. Lo que se pretende en esta primera fase es analizar las ventajas e inconvenientes de la medida.

No es la primera vez que en Canadá se desarrolla una iniciativa de esta naturaleza. Entre 1974 y 1979 la ciudad de Dauphin propuso a sus ciudadanos más necesitados un ingreso mínimo. Durante cinco años, los habitantes más pobres de la ciudad recibieron la ayuda oficial y la pobreza se erradicó completamente del municipio. El presupuesto era aportado al 75 por ciento por el gobierno federal y el 25 por ciento por el provincial. Aunque el proyecto funcionaba bien, se interrumpió cuando los conservadores llegaron al gobierno.

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