Conversamos con el escritor boliviano Edmundo Paz-Soldán sobre su última novela Los días de la peste.

POR GEORGE SIMONS

Entre los escritores hispanoamericanos más renombrados está Edmundo Paz-Soldán. Nació en Cochabamba, Bolivia en 1967. Estudió Ciencias Políticas en la Universidad de Alabama, EE.UU gracias a una beca que obtuvo como futbolista. Hace 20 años que trabaja como profesor de literatura latinoamericana en la prestigiosa Universidad de Cornell, en Nueva York. Sus obras han sido traducidas a 10 idiomas, y su última novela Los días de la peste, publicada en España por Malpaso Ediciones y que saldrá próximamente también en francés en la editorial Gallimard.

La novela narra la vida dentro de una prisión llamada La Casona. La novela se lee fácilmente. A pesar de que el relato está compuesto por más de 40 voces, se identifican facilmente porque al comienzo de cada apartado se indica quién o desde qué punto de vista está narrado. En apartados intercalados te da cada vez un poco más del lenguaje del personajeun poco más de la psicología, de la historia relacionada a esa voz y así te va enganchando.

Santisteban es udirigente político que llega al quinto patio, el de los presos políticos, y entonces la novela recuerda a Venezuela. El gobierno central prohíbe el culto religioso de Ma Estrellaentonces la novela recuerda a Brasil visto a través de La Guerra del Fin del Mundo de MVLL. Otros dirán que es México por los motines, otros que la acción se sitúa Uruguay porque se detectó en dos prisiones uruguayas el Staphylococcus aureus resistente a meticilina (SAMR), un superbicho inmune a varios antibióticos que diezmó la población carcelaria uruguaya en el 2003. Pero lo cierto es que puede ser cualquier lugar de Latinoamérica.

George Simons (G.S): ¿Si habría que dar algún referente real para la Casona, Edmundo, cuál sería?

Edmundo Paz-Soldán (EPS)Lcárcel de San Pedro, en Bolivia, pero bien podría ser cualquier prisión sobrepoblada. 

G.S: ¿Por qué tu fascinación con la violencia?

EPS: Porque el lenguaje de la violencia es un lenguaje muy extraño. Qué es lo que motiva a un hombre a llevar a solucionar un problema a través de la fuerza bruta, de los puños, no lo sé. Pero esto se repite una y otra vez con los mismos resultados; se me hace extrañísimo.

G.S: En tu novela anterior Iris (2014) estabas inmerso en un mundo de ciencia-ficción, cómo así aterrizaste el proyecto en algo parecido a San Pedro.

EPS: Cayó en mis manos una crónica de Rusty Young  Marching-Powder. Me llamó la atención porque hablaba de Bolivia. Contaba la historia de un narcotraficante que estuvo preso en San Pedro a quien Young ayuda a liberar. Pero esto nada tiene que ver con la trama de la novela.

G.S: Si la literatura es un acceso a la realidad, Edmundo, ¿de qué manera caracterizaste en Los días de la peste la peculiar incertidumbre y violencia que se vive en Latinoamérica?

EPS: Está en la relación entre los personajes y la ley y el poder. Todos los personajes se mueven dentro de ese principio colonial: “Se acata pero no se cumple”. Esa estructura burocrática y administrativa y sus reglas están presentes en la cárcel siempre. Todos los personajes de la Casona siempre están pensando cómo burlarla ley, cómo transgredirla. Creo que ahí está la incertidumbre. Y la violencia es el instrumento de negociación para conseguir o no conseguir cosas, y no solo física. En todos los niveles de realidad de la Casona hay violencia, la corrupción está en todos los niveles. En la Casona todo se negocia, todo es maleable.

Tras conversar con Edmundo Paz-Soldán indagué sobre San Pedro. Resultá que está reseñada en la guía de turismo Lonely Planet. Así es, uno podía visitar la prisión como una atracción turística, incluso alojarse allíHace algunos meses la BBC informó que Rusty Young celebraría el aniversario de su aventura en un documental que recoge la historia de algunos turistas que visitaron San Pedro por semanas, y algunos que conocieron el amor allí. Será probable encontrar algún ejemplar de Los días de la peste entre los souvenirs de las tiendas de la cárcel de San Pedro.

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