Aquellos recién llegados a Canadá deberán instalarse y conocer a los vecinos. No es indispensable, pero una visita de cortesía siempre viene bien, especialmente con algunos vecinos con los que es deseable llevarse bien. Este que os presento tiene por nombre “ursus maritimus” o más conocido como oso polar u oso blanco y es un vecino habitual en el norte de Canadá.

Y es que de la población mundial de osos polares -entre 22.000 y 25.000 ejemplares- se estima que entre el 60% y el 80% son residentes en Canadá. Lamentablemente cada vez menos osos polares habitan estas tierras ya que es una especie en riesgo de extinción, por varios factores como la caza y el deshielo debido el calentamiento global.

Se trata de un mamífero carnívoro como pocos hay, un gran depredador que se desliza por el hielo en busca de comida y cuya principal presa de caza suelen ser las focas, aunque también capturan otros mamíferos marinos como las belugas, morsas jóvenes o aves del entorno. Los adultos pueden comer hasta 30 kilogramos de alimento al día y no necesitan beber pues extraen todos los líquidos necesarios de la sangre de sus víctimas. Viven en toda la zona norte, del Ártico y además de en Canadá se pueden encontrar ejemplares en Estados Unidos (Alaska), Noruega, Rusia y Groenlandia.

Los osos polares difieren en muchas cosas con los osos pardos; sus patas por ejemplo están más desarrolladas, de tal forma que les sea más fácil nadar y caminar por mucho tiempo. Por otro lado tienen también la cola y las orejas muy pequeñas, para guardar mejor el calor corporal. Igualmente su piel tiene una gruesa capa de grasa adaptada para el frío así como un espeso pelaje. Además no hibernan.

Son animales imponentes, de entre 2 metros y 2 y medio de altura y que pueden pesar entre 300 y 700 kilos los machos y las hembras la mitad. Ver una pelea entre osos blancos es impresionante, ya que suelen ser animales solitarios y cuando luchan es por comida o por una hembra. La pelea dura hasta que uno de ellos se declara como el más fuerte y disuade al otro de continuar con la lucha.

Las juguetonas crías de osos blancos suelen nacer en el mes de octubre, cuando comienza el frío. Nada más nacer son completamente indefensas, no pueden ver, ni tienen dientes y miden unos 30 centímetros. Durante el largo invierno crecen rápido y aprenden todo lo necesario para sobrevivir, aunque se quedan junto con su madre entre 1 y 3 años. Los osos blancos pueden llegar a vivir hasta 30 años.

Estos cercanos vecinos crean fascinación y en Manitoba (Canadá) uno de los lugares más populares para ver osos blancos, existen tours e incluso hoteles en medio del hielo, preparados para ver osos polares en su hábitat. Os dejo un enlace en el que podéis informaros más sobre este tipo de actividades:

http://www.frontiersnorth.com/

Asimismo y antes de despedirme hago una recomendación para todos los amantes de los blancos paisajes del ártico y de su fauna salvaje. Existe un videojuego bastante reciente (estreno en noviembre de 2014) y titulado “Never Alone” que a través de una niña y su fiel zorrito blanco vivirán una serie de aventuras en las tierras heladas. Aunque el videojuego está ambientado en las leyendas indígenas de Alaska y no en Canadá, da una idea bastante buena de la dura y desoladora vida en esos parajes. Este es el tráiler del juego:

¡Hasta la próxima!

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