Dicen que las mujeres no saben leer mapas, y que los hombres no pueden hacer dos cosas al mismo tiempo. Quizá sea cierto, nunca he entendido los mapas, y hasta ahora no he conocido el primer hombre que realice dos actividades de manera simultánea sin que una le salga mal. Siempre pensé que mi impresionante habilidad para perderme era sólo mía, un defecto de fábrica: estaba segura de haber nacido sin brújula. Pero tal vez todo sea culpa de mi cerebro femenino, aunque debo reconocer que algunas de mis amigas ubican direcciones mejor que cualquier GPS.

Sabemos que son muchas las diferencias que existen entre hombres y mujeres. En este aspecto, el cerebro ha tenido mucho que ver. Numerosos estudios han permitido encontrar discrepancias entre el cerebro masculino y el femenino. Pero más allá de que hombres y mujeres provengan de distintos planetas, unos de Marte y otros de Venus, existen características significativas entre ambos cerebros que determinan la forma de ser de nosotras y de ellos. Para algunos investigadores estas diferencias son adquiridas por la educación que recibimos, otros aseguran que son innatas.

El psicólogo británico Simon Baron-Cohen, profesor de la Universidad de Cambridge, señala que existen características con las que nacemos que permiten diferenciar los cerebros. Según él, los hombres tienen 4 % más neuronas que las mujeres, pero nosotras poseemos más conexiones entre las neuronas. Además, nuestro sistema límbico suele ser mayor, lo que, entre otras cosas, nos ayuda a expresar nuestros sentimientos más fácilmente. Para este científico, existen dos tipos de cerebros, el que es bueno para empatizar y el que analiza o sistematiza. Y aunque todos tenemos un poco de los dos, este profesor asegura que, en promedio, las mujeres son más empáticas que los hombres. Para él esto no es producto de la sociedad, sino de las hormonas a las que estamos expuestos antes de nacer.

Por otra parte, los hombres suelen utilizar más el hemisferio izquierdo, que es el que tiene que ver con el pensamiento lógico (el derecho está relacionado con las emociones); mientras que en las mujeres los dos hemisferios son de igual tamaño, por eso se cree que somos más emocionales. Asimismo, existen ciertos aspectos que permiten afirmar que nosotras somos mejores en la habilidad verbal, mientras que ellos tienen una mayor destreza en lo espacial; de allí que entiendan de direcciones. Además, la ciencia asegura que las mujeres somos más organizadas que los hombres, controlamos mejor los impulsos y solemos recordar más los detalles. Y tal y como señala el investigador Ragini Verman, somos las dueñas absolutas de una capacidad maravillosa, la de poder realizar varias tareas de manera simultánea, ya que conectamos diferentes regiones del cerebro.

Las investigaciones en esta materia parecen no tener fin. No debemos olvidar que estas diferencias se basan en estadísticas y que, como en todo, existen excepciones. Además, muchos de estos resultados tienen sus detractores: algunos investigadores aseguran que ciertas características son simples clichés provocados por la sociedad. Por ello, muchos expertos las analizan con cuidado y escepticismo. Aunque los estudios han permitido obtener información relevante para comprender las discrepancias entre ambos géneros, debemos evitar caer en generalizaciones. Quién sabe, quizá algún día conozca al primer hombre que pueda mascar chicle y caminar a la vez.

 

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